lunes, 27 de abril de 2015

Como fomentar las vocaciones a la ciencia y la ingeniería y no morir en el intento


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22 de abril de 2015
Edwin Oswaldo Flores San Miguel/El Salvador_IBERCIENCIA.Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Una reflexión sobre los factores que inciden en la oferta y demanda de las carreras de ingenierías en El Salvador y sobre los principales actores vinculados para el desarrollo de las mismas particularmente vinculado con el quehacer y ejercicio docente
En el año 2009 fui asignado a participar en un curso de Gestión de Riesgo en Fenómenos Naturales, al que asistí más por entusiasmo que por convicción, que habiendo asignado un cupo a nuestra institución me ofrecí de voluntario. La primera sorpresa que me lleve fue que uno de los facilitadores era un geólogo. Bueno, a cualquiera le podría parecer quizás lo más natural del mundo, pero para mí, era fascinante conocer por primera vez en geólogo en toda mi existencia de 26 años y nunca había conocido una persona graduada de esta carrera. 
Posiblemente el hecho de no haber estudiado en la ciudad sea una explicación, posteriormente la incorporación la universidad no me dejo conocerla en los manuales ni prospectos, y en cuanto tuve acceso a las TICs también fueron mis aliadas en mi proceso de formación, ya en una de las grandes urbes de El Salvador y en todo ese tiempo nunca escuche que era un geólogo, y estoy seguro que muchos que escuchen esta palabra también es desconocida.
Entonces ¿qué hace que estas palabras no sean tan frecuentes y muchas otras carreras de ciencias e ingenierías sigan en los rankings de las carreras de menor demanda en El Salvador? ¿Qué hace que carreras como ciencias jurídicas, administración de empresas, medicina, contaduría pública, mercadeo y psicología sigan estando por ahora entre las carreras de mayor demanda?, que no es que este mal, pero no sólo son las carreras de mayor demanda, sino también, parte de las carreras donde ingresan las filas de mayor personas subempleados en el país.
¿Cómo es que estas carreras de ciencias económicas y administración, humanidades, algunas de tecnologías (sistemas informáticos) y salud sean las preferidas? ¿Por qué no vislumbran en la oferta académica de las universidades otro tipo de carreras vocacionales hacia las ciencias? Y, ¿por qué las carreras de las ingenierías, siguen siendo tan reducida la oferta ante la variedad de opciones que ofrece la innovación y el desarrollo internacional?
Sin duda alguna, no es algo fácil de explicar pero creo que hay una serie de variables implicadas en este aspecto. La Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media (PAES) nos ayuda entender un poco este proceso. Los resultados bajos en las materias de matemáticas y ciencias a nivel de país nos siguen indicando que las ciencias naturales y medio ambiente así como las matemáticas siguen estando entre los resultados más bajos. La PAES no es el resultado de bachillerato únicamente, sino del conglomerado de años que el estudiante atraviesa durante su etapa de formación desde que ingresa al sector formal.
Entonces, la gran pregunta es si nuestros docentes están capacitados no sólo para enseñar las matemáticas y las ciencias, sino también para estimular a los estudiantes a buscar estas carreras. ¿Cómo hacer para que los jóvenes dejen de buscar en los prospectos académicos universitarios materias que no lleven números? ¿Por qué no les gustan las matemáticas? ¿Que hacer para motivar a nuestros docentes a enseñar? pero enseñar con pasión, enseñar con alegría las matemáticas y las ciencias sin que sean horarios de tortura las respectivas clases de estas materias tan menospreciadas durante tantos años.
Además, tiene que ver con la oferta laboral pero que en una sociedad en la que el desempleo y la pobreza, aunados a un factor de violencia hace que estos indicadores no correspondan a la demanda de estas carreras, lejos de eso, más bien, los indicadores dicen que a medida que egresan así es la fila de desempleados que se forman en el país que deben trabajar de otra cosa o emigrar buscando otro tipo de oportunidades.
Las universidades tienen su cuota de responsabilidad también, porque la oferta académica se realiza en base una proyección económica que le permita subsistir en un mercado y el numero de estudiantes dan esa garantía, pero no es del todo su responsabilidad, nadie quiere ingresar a una carrera desconocida y en donde no haya visualización de un futuro que garantice emplearse modestamente al egresar. La Universidad nacional entonces adquiere ese reto de forma particular, entonces, desde el Estado garantizar la presencia de esas carreras minoritarias que permitan a los jóvenes formarse y a un bajo costo.
El Estado debe ser el ente que mayor participación tiene en estimular este tipo de actividades fomentando la inversión en tecnología, mediante verdaderos compromisos e inversión en investigación pero sobre todo desarrollando oportunidades de formación para docentes en estas áreas que faciliten estimular el desarrollo de estas carreras. ¿Cómo hacer para que estas carreras resulten atractivas? ¿Qué debe hacer el Estado? ¿Cuál es su trabajo con la escuela y la universidad?
Debemos crear una cultura hacia las ciencias y las ingenierías. Que los niños se familiaricen con estos temas desde pequeños. Deben haber laboratorios de ciencias equipados en las escuelas, promover parques tecnológicos donde los niños puedan asistir, más ferias de ciencias, más concursos de matemáticas, más oportunidades de formación y que el científico y el maestro de las ciencias exactas sean valorados de igual modo en los contextos escolares.
El Estado debe procurar becas para estas áreas, fomentando la investigación y los intercambios a través de alianzas estratégicas no solo a nivel local sino también a nivel internacional. Se deben involucrar todos los sectores que sean necesarios, y en esto, los medios de comunicación juegan un papel determinante. Así como se cubren las grandes noticias sobre violencia en el país, que también se cubran no solo el ganador de PAES, que esta bien por ahora, sino que también los mejores resultados en ciencias y matemáticas, ofrecer una oportunidad a estos talentos y darlo a conocer, que los jóvenes puedan ver que apostarle a estas áreas también es gratificante y vale la pena las oportunidades.
El tema de las becas esta muy relacionado también con el factor de ingles. Tener un segundo idioma ya no es un lujo es una necesidad y el Ingles abre muchas puertas a grandes oportunidades de formación, por lo tanto, no basta con generar oportunidades de becas para estudios universitarios fuera de país, hay que dar las herramientas que permitan la participación diversificada de todas las regiones y los sectores.
A pesar de una realidad tan incierta y sombría por ahora hay una serie de luces que no dejan de ser alentadoras, como el programa de jóvenes talentos desarrollado por la Universidad de El Salvador mediante fondos del Estado en donde también participa el Viceministerio de Ciencia y Tecnología. Esta última entidad tiene un gran desafío sobre la estimulación de la ciencia, y los proyectos aunque sea realizan, no resultan suficientes y no llega todavía a las regiones del país.
También esta en el oriente del país el taller de robótica educativa que desarrolla para jóvenes la Universidad Gerardo Barrios en donde pretende incluir a estudiantes con desempeño sobresaliente, los prototipos que desarrollen se presentaran en la feria que la universidad desarrolla para las instituciones de educación media en septiembre de cada año.
Estos dos ejemplos, uno focalizado a nivel central y otro oriental, son algunos de tantos que existen, entre las otras universidades o fundaciones que están desarrollando una gran cantidad de iniciativas pero son proyectos aislados y que no tienen suficiente publicidad o apoyo para desarrollarse o garantizar una participación más representativa. Estos proyectos deberían ser focos de atención, y ¿por qué no envidiar y repetir las cosas buenas?, ¿por qué no podemos crear prototipos y replicar todas esas buenas experiencias de otras regiones? “El conocimiento no vale sino se comparte” y este dicho reza bien para este tipo de iniciativas que las instituciones y el Estado deben divulgar y promover haciendo participes a los jóvenes con alegría y entusiasmo.
En este sentido aquí viene un compromiso de la empresa privada, de facilitar también oportunidades para los adolescentes. Un país asediado por la violencia también necesita el compromiso de la empresa privada y en el País hay emblemáticas empresas que a través de sus fundaciones de proyección social están haciendo su parte, pero que a medida más esfuerzos se unan se podrán crear estas oportunidades que no serán más que factores resilientes para que los jóvenes despierten el gusto por las ciencias y las ingenierías.
Pero al hacer un recuento de las variables y los retos, necesariamente volvemos al sector docente que deben no solo tener el compromiso de su profesión sino también, trasladar esa pasión a los estudiantes y sobre todo ahora sirviéndose de las tecnologías de la información y la comunicación. Parte de las promesas que vincularon al actual presidente con su victoria fue la de una computadora por niño, siguiendo los pasos de Uruguay y Perú, lo cual parece ser una iniciativa no sólo loable sino también por ratos se ve utópica, porque los maestros todavía falta que venzan las resistencias a las TIC y sino es ellos quienes enseñarán a los niños como usarlas favorablemente para los propósitos educativos.
No obstante, para eso es la utopía, para que vaya al frente de nosotros y seguir creyendo que los y las maestras se irán abriendo a aprendizajes en línea, a fortalecer sus competencias a través de las capacitaciones que empieza a desarrollar el Ministerio de Educación, a fomentar el desarrollo de la ciencia y la tecnología desde el Estado con un compromiso estratégico con las universidades del País en el tema de Investigación y Desarrollo.
Pero para ello también es no menos importante responder ¿Como vamos a motivar a nuestros docentes para que se logren esos objetivos?, muchos docentes no utilizan los recursos de las TICs no solo porque no quieren sino porque no saben como hacerlos, cual es la estrategia que se tiene que implementar entonces. ¿Cuales serán los incentivos para los docentes investigadores que se aventuren a incursionar en las áreas de ciencias e ingenierías?
Finalmente, decir que no todo esta perdido, que hay maravillosas iniciativas y propuestas estratégicas que necesitamos que lleguen a todos, que los estudiantes puedan recibir matemática y ciencia sin que por ello sea un trauma de la escuela, que se empiecen a buscar carreras por vocación no porque no lleve números y que se empiecen a vislumbrar mejores oportunidades para los niños y jóvenes talentos en las ciencias y las ingenierías en nuestro país, entonces y sólo entonces podremos tener jóvenes con la disposición y el deseo de ingresar y aprender sobre estas áreas maravillosas para el desarrollo de nuestro país.
Referencias:


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